EL MURAL DE UN POETA MUERTO

El espejo, asesino cruel

La culpa es a su servidor un manjar,
que devora entre penosos lamentos.
El mismo dios que te negó la paz,
depresivo, idolatrado y bipolar.

Desencadenando ilusiones de infancia,
secando hojas muertas al calor del sol.
Desconsuelo emergente de un alboroto,
lluvia que promete no mejorar el día;
la vida.

Ocurrentes, simultaneas sensaciones,
calma al vuelo libre de emociones.
Una vez mas golpeo al galopar,
contra un muro de sincericidio.

¿Sera verdad?
No existe la magia si quien ve desconfía.
Tal vez el perdón llegue cuando la piel,
después de ser sometida se enfríe.

No me achaques que endurezco,
no somatices el miedo a ser.
Que si es verdad,
quiero que me mientas otra vez.

El espejo:
el literal momento de verse enjaulado,
de darnos un lustre marco de egolatría
y ser miserables al salir del encuadre.
No miente, nos limita.
No revelara mas de lo que exista,
creeremos ver todo lo que somos.

Asesino de un voraz apetito,
elegante en su desnudo fatal.

¿Sera verdad?
Por lo pronto es tan solo aparente.
Pretende ser real buscando distraído,
suelo donde aterrizar la destrucción.

Ahora mirame, lento.
Reten el momento y perdona.
Ahora no vuelvas a mirarme,
llena el vació de culpa.

Ahora mirame, lento.
Que el terror no acabara jamas.
Ahora no vuelvas a mirarme,
seré cruel y no sanaras.

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