Mi hermosa locura

Viene con anécdota la cosa…

Hay consecuencias de las que no podemos salvarnos; de las que sí, sobrevivimos todos los días. A veces queremos huir de lo que somos, tal vez no sea porque no nos guste, más bien es porque somos autodestructivos. Por ejemplo, considero que fumar es una caricia que lastima de a poco y podemos sobrevivir o no. Uno elige fumar por placer, no para matarse lenta y agónicamente, aunque consecuentemente sea así. Lo podemos discutir, los podemos charlar y hasta podemos coincidir en más de una ocasión, pero no me harás cambiar de idea. Siempre voy a preferir morir viviendo. Hay incentivos que nos hacen mal pero nos dan un rato de otra realidad. Quizás sea un engaño y la realidad es solo una, pero en este caso cada quien afrontá la vida con la idea que más prefiere.

Les voy a contar algo que me sucedió una vez. Salimos a cabalgar con unos amigos, íbamos mirando el paisaje, haciendo bromas, charlando de la vida… en fin; disfrutando el viaje. De repente, y sin motivo alguno, mi caballo enloqueció al ver las vías de un tren y comenzó a andar sobre ellas. Yo desesperado no sabía qué hacer, tenía miedo que viniera el tren y nos atropellara a ambos. No podía saltar del caballo, había tomado cierta velocidad y la caída, con suerte, solo me rompería algunos huesos. No podíamos salir de las vías, el camino tenía un desnivel hacia los costados imposible de escalar, y como si eso no bastara, estaba cercado naturalmente por arbustos con largas espinas en sus ramas. El caballo inteligentemente, ni se acercaba a los bordes. Íbamos por el medio del acotado camino, sobre las vías. Creo que del susto me cayeron algunas lagrimas, claramente no quería morir. De haber pasado un tren, seguro nos hubiese arrollado. Por suerte la historia termino bien. Eran vías muertas, hacía tiempo no pasaba un tren por ahí y de hecho el carril terminaba en una vieja construcción donde vivía una familia. Maldito caballo, seguro él lo sabía y no quiso decírmelo para no arruinar la sorpresa, tal vez lo divertía escucharme gritar desesperado.

La idea de relatarles esa anécdota es que en ese momento, al no contar con una alternativa, me sentía acorralado al no tener otro camino. Siento que la realidad en la que todos vivimos son esas vías, donde puede pasar el tren en cualquier momento y partirnos al medio, con la diferencia de que tenemos al alcance muchos incentivos para escaparnos de ese camino un rato. Lo eficaz, dada mi experiencia, es salirse del camino solo unos instantes para disfrutar de eso sin importar el daño, para luego volver a encarrilarnos en la realidad, que a fin de cuentas es la que nos mantiene a flote. Porque en este camino también habrá al final una casa con gente esperándonos, (Es mi deseo, mi ilusión) solo que esta vez no podremos bajar del caballo y pensar en volver a hacerlo otro vez al día siguiente. Claro que todo esto lo pensé mucho tiempo después, cuando la situación paso a ser una anécdota divertida…

Quisiera darle un final más alegre a esto si me permiten y si no me lo permiten, acá es el momento justo para dejar de leer (ja). Voy a contarles un chiste, más reflexivo que gracioso. Había un hombre muy preocupado por la muerte, no quería morir pronto. Fue al médico a hacerse su chequeo mensual de costumbre y tuvo la necesidad de preguntarle:

  • Doctor, quisiera vivir hasta los 100 años ¿Cómo podría hacer?
  • ¿Ud. Fuma cigarrillos? – le pregunto el doctor
  • No señor –
  • ¿Y marihuana? –
  • Por supuesto que no –
  • ¿Tiene sexo muy seguido? –
  • Una o dos veces por mes –
  • ¿Bebe alcohol? –
  • Solo tomo agua mineral –
  • ¿Sale de fiesta seguido? –
  • Nunca salgo de fiesta –
  • ¿Y para qué carajo quiere vivir tanto tiempo entonces? –

Disfruten la vida que los extremos están para alcanzarlos cada tanto, para no vivir siempre en el medio y ver como se pasa el tiempo haciendo planes para una vida mejor. Eso sí, vivan como quieran pero sin convencer a nadie, porque la vida solo se disfruta cuando se vive de manera propia. Disfruten la vida porque los días que no vamos a morir, son muchos.

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4 comentarios sobre “Viene con anécdota la cosa…

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