EL MURAL DE UN POETA MUERTO

Fruto de la vida

Le grite y aun espero que dé la vuelta.
La esquina vacía y el hombre sin llanto.    
¿Por qué  aun no vuelve del dolor?

Me odia.
Sé que tiene sus obvias razones,
tal vez sus caprichos son exigentes.

Me odia.
Yo que contengo sus aventuras recurrentes,
que me abstengo de cuidarla constantemente.

Pestañeo y cada vez se aleja más.

Sus pasos agigantados son puñales al pecho,
nicho que contuvo su llanto tendido y suelto.

Camina hacia el lado opuesto,
como en un sueño repetido,
siempre quedo lejos.

Me odia.
Aun así vino corriendo en busca de un abrazo,
la oscuridad le dio un gran susto.

Me odia.
Con unas simples manos bien acomodadas,
suspiro por tu manía de acariciar mis orejas,
mientras vos en silencio contas las ovejas.

Pestañeo y aún sigue alejándose más.

No volveré a gritar, simplemente reiré.
No volveré a correr, te mirare desde lejos.
No volveré a construir tu futuro, disfrutare lo que hagas.

Mi árbol dio un fruto que no es mío,
fruto que hoy es del suelo.
Fruto que anda suelto arrebatando deseos,
esperando que acompañe sus momentos.
Mi árbol dio un fruto que no es mio,
fruto que es de la vida.

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6 comentarios sobre “Fruto de la vida

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