EL CAMPEONATO DE MI VIDA·Relatos de fútbol

Pasion

De repente me encuentro dentro de una ambulancia. Me dolía la cabeza, la espalda y el hombro. Junto a mí en la cabina venía mi madre preocupada y mi mejor amigo preguntando boludeces. Al ver que abrí los ojos, ambos dijeron a coro “¿Cómo te sentís?” Y yo no tenía la información suficiente para contestarles, solo había una cosa que me preocupaba y se los hice saber.

– ¿Fue gol? –

– Si boludo, fue un golazo –

Me contesto Ricardo sonriendo. Ahora estaba en paz, me dolía todo pero valió la pena. El gol lo es todo, sin el dolería el doble. Mi madre no estaba de acuerdo conmigo, me miraba con enfado porque ella me había dejado en un lugar seguro estudiando. No entendía nunca mis razones, lo que me motivaba salir corriendo cada vez que alguien venía con una pelota bajo el brazo. Fuimos en silencio todo el viaje, cuando llegamos al hospital me pasaron a una camilla y me trasladaron a una sala. Ahí empezó todo el drama. Mi madre había quedado afuera esperando al médico que debía atenderme mientras que a mí, una enfermera intentaba alistarme para que el tipo me viera. Los gritos se empezaron a escuchar por todo el hospital, yo estaba desesperado y no me dejaba tocar, forcejeaba con la enfermera mientras me retorcía del dolor. De golpe entran a la sala mi madre y doctor, sin entender nada de lo sucedido. La enferma estaba tirada en el piso y yo sobre la camilla gritando que me sacaran a la loca esa de encima. Todos me miraban como si el loco fuese yo. Mi madre estaba a punto de decirles que era adoptado. El escandalo era tremendo, hasta que el doctor decidió intervenir.

– ¿Qué es lo que está pasando acá? – Dijo con voz de autoridad
– No se deja atender – contesto la enfermera desde el suelo, porque en mi desesperación la empuje
– Esta loca doctor, no deje que me toque con eso –Fue la única explicación que les di. El medico comenzó a reírse, mi madre seguía sin entender que estaba sucediendo, la enfermera necesitaba aclarar el embrollo y yo gritaba por ayuda.
– Mama, no dejes que me la corte. Que no me toque la camiseta con esas tijeras porque la mato –

La enfermera miro al doctor, buscando el mismo apoyo que yo en mi madre, pero no fue asi.

– ¿Ud. Esta loca, como le va a cortar la camiseta? – Le dijo a la enfermera
– Pero doctor, tiene el hombro fracturado – Se justificó ella, sin comprender la reacción del medico
– Que apriete los dientes y se la saca como pueda. Pero no se atreva a cortarle la camiseta ¿Me entendió? –

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2 comentarios sobre “Pasion

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