BITÁCORA

La caja negra

Día 1 (10 de febrero 2012)

Voy a comenzar un diario, tal vez así, algún día comprenda lo que me pasa. Aunque me conformo con que me ayude a aclarar mis ideas.

Hoy hable por primera vez con mi psicóloga. Sonaba muy comprensiva, tal vez tuvo varios casos como el mío o lo vivió en carne propia. No pude responder muchas de sus preguntas, a lo que pacientemente me dijo “Toma, este es mi numero personal. Cuando te acuerdes de algo llamame” Salí de su oficina pensando, ojala no tenga que llamarte, eso va a querer decir que me voy a despertar los siguientes días y voy a olvidarme de todo. Olvidar a veces es más sano que tener recuerdos tormentosos. De camino a casa seguí pensando en eso. Si me olvido de todo va a ganar la injusticia, que además puede caer sobre otra joven, víctima de la impunidad. No podría quejarme de lo que me paso, si no hago algo para que no vuelva a pasar o al menos intentarlo. No solo no voy a llamarla, sino que también voy a dejar de ir a verla.

Por suerte, no estoy sola en esta vida.

Día 2 (20 de febrero de 2012)

Me siento sola. Nadie busca ayudarme. Mis amigas me dan la espalda, mis padres creen lo mismo que toda la sociedad critica “mira cómo se viste, mira como camina, mira como provoca” al parecer soy culpable de vivir. Mi única amiga, es mi hermana. Llora al lado mío todas las noches. No podemos dormir. Hace una semana que la gente me mira raro. Estoy cansada de vivir así, solo pasan algunas horas sin que suceda algo que me recuerde todo lo que paso. No consumo drogas como todos creen. No soy alcohólica. No voy a mentir, fume marihuana tres veces y me emborrache dos, hasta ahora. Tengo 17 años ¿Quién puede decirme que está mal, quien puede decirme que nunca traiciono lo que sus padres le enseñaron, quien puede decirme como tengo que llevar mi vida?

Al parecer, no ser virgen y tomar pastillas anticonceptivas está mal visto a mi edad. Al parecer, haber accedido a tener relaciones sexuales, da derecho a que piensen que pueden abordarme aunque no quiera. La mezcla de inconciencia, ignorancia y falta de moralidad, es fatal ¿A caso ser cubano te hace comunista, se piensan que no hay médicos bolivianos, que son todos verduleros o que los chilenos son todos traidores? (Igual odio a los chilenos) Al fin y al cabo, entonces, Hitler tenía razón al querer matar a todos los judíos. Pienso más rápido de lo que escribo y tal vez, este exagerando. Pero no siempre somos lo que marca la etiqueta que nos ponen.

No somos encomiendas.

Día 3 (30 1 de marzo de 2012)

Soy una encomienda. Estoy harta de que mis padres me repartan cada dos días, cuando ya no me soporta mi madre, me envía con mi padre. Hoy pelee con ella. Me llamo puta por cómo me visto y me dio un cachetazo cuando le dije “La minifalda es tuya y las botas, me las regalaste vos” Todos me juzgan.

Mi mejor amiga me dijo que sus padres no querían que se juntara más conmigo, que yo la llevo por mal camino. Si supieran que no es virgen y les da sexo oral a nuestros compañeros a cambio de la plata que usa para comprar faso. Si supieran lo que hay detrás de los exámenes que aprueba con diez y de los domingos de misa, comprenderían que no la llevo por mal camino, solo la acompaño.

Espero que nadie lea mi diario, sería un caos.

Día 4 (11 de marzo de 2012)

Es un caos. Papa encontró mi diario y se lo mostro a mama. Creo que voy a estar castigada de por vida. Odio a mis padres. Lo único que me consuela es saber que soy más joven que ellos, con suerte el castigo no dure tanto.

Ahora son ellos los que no quieren que me junte con Yesica. Dicen que me voy a ir al infierno si la sigo. Qué raro, creía ya estar en él.

Hoy me llamo mi hermana. Es la única buena noticia del día. No habíamos hablado desde que se mundo a la capital para poder ir a la facultad. Me dijo que cuando termine el colegio me fuera a vivir con ella, así que espero sobrevivir en este agujero hasta fin de año. Aunque las cosas en la escuela cada vez están peor. Mi ex novio empezó a mostrarle a todos fotos mías de cuando estábamos juntos. Dice que le robaron el celular pero no le creo nada. Confirmado, ahora si soy la puta del colegio.

Mi único consuelo es que las cosas no pueden empeorar.

Día 5 (21 de marzo de 2012)

Las cosas están peor que nunca. Me quiero morir. No sé qué voy hacer. Soy una idiota por pensar que con las pastillas anticonceptivas estaba a salvo de todo riesgo. Pero no es como todos dicen, no me paso por puta, me paso por boluda. Ahora se con exactitud que prefiero ser puta y no boluda, porque si sos puta la sociedad es la que te juzga y castiga, pero si sos boluda es uno mismo quien lo hace. Ya no puedo hablar bien de mi misma.

No sé cómo contárselo a mis padres, nunca supe cómo hablarles ni si quiera para decirles las cosas buenas. No pude contar con mis padres el día que me enamore por primera vez, la noche que perdí mi virginidad tuve que usar mi intuición, la primera vez que me emborrache me cubrió mi hermana. Todo esto es tan difícil, jamás pude confiarles la verdad por eso siempre les mentí tanto. Me engendraron mis padres, me criaron los golpes.

Creo que va a ser mucho más fácil no decirles nada. Total, muy pronto lo van a descubrir.

Día 6 (31 de marzo de 2012)

Mis padres se enteraron de todo. La crueldad juvenil llega a extremos inimaginables. Colgaron carteles en la puerta de mi casa pidiendo que me expulsaran del colegio, carteles enormes en los que me llamaban “engendro” o “infectada”. Exigían que permaneciera encerrada para no contagiar a nadie. Otra vez la ignorancia es la voz que grita más fuerte en esta sociedad de mierda.

Hoy le escribí una carta a mi hermana, le dije que no voy a llegar a fin de año. Hoy va a ser el último día que escriba en este diario. No lo planee, es obvio que si lo hubiese planeado todo habría terminado distinto. Este diario íntimo, paso a ser mi caja negra.

Solo el que lea esto va a poder juzgarme, porque solo al leerlo va a saber cómo me siento. El único problema es que mis palabras no educan y la ignorancia va a sobrevivir hasta el último día. Mi consuelo es que van a poder juzgarme pero ahora no van a ser tan crueles, la culpa no va a dejarlos. Eso lo sé muy bien, porque culpa, es algo que sentí toda mi corta vida.

Sé que mis padres van a leer esto. Y no quiero parecer egoísta, tampoco quiero mentirles. Perdón, lo siento, los amo.  Pero no es la clase de amor tierno que alivia y consuela, es la clase de amor incondicional, es ese amor hacia una persona con la que no compartís nada, ni si quiera una idea parecida. Es ese amor en el que no importa lo que sea o lo haga la otra persona, no importa si estas o no de acuerdo en lo que se haya convertido, aun así no dejas de amarla. Lo siento otra vez, porque esa clase de amor es el más toxico de todos, es el que contamina el mundo. Es amar por amar, porque juro que si no fueran mis padres, los odiaría por convertirse en la clase exacta de personas con las que no quisiera jamás compartir mi vida.

Pablo, cerro el cuaderno. No queda más que leer, no hay más hojas, no hay más nada.

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