LAS 100 TEORÍAS NO COMPROBADAS CIENTÍFICAMENTE (Humor y tragedia)

DEBERAN PERDONAR HASTA EL HARTAZGO

#3 LA TEORIA DEL PERDON

Esta teoría es de mis teorías favoritas y la más criticada. Siento que no muchos están conformes, no sé si el problema es lo que digo o la forma en que lo digo, pero genera más enfados que consentimientos. Creo firmemente en esta teoría, donde afirmo que debemos erradicar el perdón, quitarlo del vocabulario, no utilizar más la palabra, dejar de pedir perdón y multar al que lo pida. Sí, estoy convencido de que esto debe ser así. Piénsenlo conmigo un poco, sé que estoy loco pero hagan un esfuerzo por entenderme. ¿Quién pide perdón? El que comete un error, no importa si tenga solución o no. Bueno, es acá donde yo determino que sí importa. Si pasas por al lado mío y me empujas pero te escusas diciendo “Fue sin querer” yo te perdono al toque. Es más, soy torpe y te entiendo, además, yo tampoco te vi. No hace falta que me pidas perdón y va a estar todo bien por siempre. Ahora agrandemos el error, donde una persona falla intencionalmente o sin querer, pero el resultado es irreparable. ¿A quién le sirve el perdón? Porque a mí no me funciona la boludes esa de que perdonar alivia el alma, a mí no me alivia un carajo, no te perdono una mierda y si te la mandaste bancátela. Para lo único que funciona el perdón, es para quien lo pide. Porque quien pide perdón no está siendo honesto o bueno con vos, lo está siendo para sí mismo porque no puede vivir con la culpa.

Les voy a poner un ejemplo. Hace mucho años yo me porte muy mal con una mujer, no la engañe ni nada, solo hubo una especie de abandono voluntario, le deje de hablar, de repente desaparecí del mundo para ella. Con el tiempo creí que ella lo olvidaría, que iba a estar todo bien y resulto que nunca fue así, de hecho es el día de hoy que aún me odia. Pero yo no podía más, no me quería hacer más cargo de ese odio y sabía que había actuado muy mal con una mujer divina, que daba todo por mí. Por distancia, por tiempo, por la vida misma perdí el contacto pero no podía olvidar, necesitaba pedirle perdón. Le escribí una carta que nunca le mande, en lugar de eso la encontré por las redes sociales y le mande una extensa disculpa por este medio. Por supuesto que jamás me respondió, di por entendido que no me perdonaba y sin embargo algo en mí se alivió. Fue un listo, yo hice lo que tenía que hacer, ahora que viva ella con la culpa de no haberme perdonado. Yo estaba en paz conmigo por haber actuado bien. Pero ahora, luego de analizarlo mucho tiempo, entiendo todo diferente. Porque no es un tema de ella y nunca lo fue, porque realmente ya no me interesaba si me perdonaba o no, era solo una cuestión de aliviarme a mí y no a ella, porque a ella no la iba a poder compensar nunca más. Porque yo la desarme, la rompí y eso no se repara.

Ahí termino todo y yo sé que no va a pasar, seguirán pidiendo perdón a mansalva aunque no lo sientan, pero reflexionen. Yo, por mi parte, ya no perdono más resultados irreparables.

El perdón no repara la malas acciones, solo alivia la culpa de quien te ofreció ambas cosas.

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